8.3.14

PLENILUNIO DE PISCIS . 16 de marzo 2014


"Abandono el hogar de mi padre
y, retornando, salvo"


En este Festival de Piscis completamos los 12 Festivales, iniciados con Pascua en Aries.
El trabajo que podemos realizar mes a mes con la energía, se basa en un tema muy importante: el alma que reside dentro del hombre, el principio Crístico y su gradual surgimiento y liberación a una plena expresión como influencia principal.
Para comprender esto, es necesario entender la premisa básica de que “incluso el mínimo átomo de sustancia contiene en sí aquello que puede responder a un estímulo espiritual”. Y sabiendo que TODO ES ENERGÍA, descubrimos que toda la vida humana en el plano físico consiste en una espiritualidad inherente y potencial, más ese factor “la energía” que puede estimular esa divinidad en nosotros de latencia a potencia. Las energías extra planetarias disponibles en estos Festivales de luna llena, de origen cósmico y de aplicación universal, proporcionan la estimulación energética que necesita el alma en su lucha por la liberación y por el control dentro de la personalidad humana.
Piscis ha desempeñado un gran papel en este proceso evolutivo en el curso de los últimos 2000 años, porque es el signo y la influencia energética, que ha gobernado este período de la historia. El símbolo de Piscis es el de los dos peces enlazados por un hilo conector. Esto significa la unión entre el alma y la personalidad. Durante largas eras el alma es la prisionera de la personalidad. Eventualmente, bajo el constante impacto de la energía espiritual y, como resultado de la experiencia en el camino de vida centrado en la personalidad, se hace posible una inversión que, a medida que procede, permite al alma controlar la personalidad.
La orientación de la humanidad al mundo de los valores superiores ha sido el principal objetivo de la era de Piscis, que está finalizando ahora, y de la influencia del sexto rayo que está desapareciendo rápidamente. Aunque nunca ha habido un tiempo en el que ésta orientación no haya avanzado regularmente, conviene tener presente que durante los últimos 2 mil años un proceso de orientación mucho más elevado, se ha sostenido ante la humanidad y ello porque: el cuarto reino de la naturaleza ha sido atraído en forma ascendente hacia el emergente quinto reino y esto ha hecho necesario retirar la atención del esfuerzo humano de los tres mundos y la expresión en el mundo superior de la conciencia del alma. También ha requerido la reorientación de la atención instintiva y de la intelectual, principales factores en el desarrollo de la percepción divina. Esta percepción puede ser instintiva, intelectual, humana y también espiritual. Las tres son igualmente divinas.
La redención de la materia y la elevación y expansión de la conciencia es el propósito subjetivo de la encarnación. El proceso redentor libera la vida interna a un estado de conciencia superior. Esto fue y es la tarea de los salvadores mundiales. De ahí la aparición del Cristo como salvador mundial en los inicios de la era de Piscis hace 2000 años. El estableció los principios del crecimiento y desarrollo necesarios durante ese período.
La humanidad necesitaba construir el principio egoico del amor, la facultad de la devoción y la capacidad de servicio. Estos eran aspectos destacados de las enseñanzas del Cristo y de su forma de vida. El ejemplificó lo que enseñaba, demostrando la necesidad de que la teoría, o la teología, se convirtiese en una forma práctica de vida cotidiana.
La energía liberada a través de Piscis y a la que podemos acceder durante la meditación, estimula nuestra sensibilidad espiritual innata. En sus etapas iniciales, esta sensibilidad se encuentra polarizada psíquicamente, como fuerza emocional intensamente egocéntrica. Esto produce tendencia al fanatismo y a llevar los ideales a tales extremos que se transforman en obstáculo para crecer y liberar el alma. Hemos contemplado los efectos de esta tendencia en el fanatismo religioso, por ejemplo, que exalta al Instructor por encima de la enseñanza; o que aprueba el empleo de la fuerza militar y la tortura en nombre de la conversión religiosa.
En una vuelta más elevada de la espiral, la energía de Piscis genera la calidez del amor y de la compasión, necesarias para la salvación mundial y humana. Esta influencia transforma la vida en el reino humano. La tendencia al psiquismo se transforma en percepción e inspiración espiritual; la codicia en renuncia; el instinto de supervivencia en abnegado servicio mundial; la autocompasión en compasión, simpatía y comprensión divina; la devoción a las necesidades personales en una respuesta sensible a las necesidades de la humanidad; el apego al entorno y la situación personales en desapego de la forma y capacidad de identificarse con el alma.
Se trata de cualidades y valores que todavía tenemos que incorporar, a medida que dejamos atrás la era de Piscis y nos adentramos en Acuario, la era del servidor mundial y la hermandad universal. Todo cuanto es mejor y más refinado, de cada era de la historia humana y de cada etapa a lo largo del camino evolutivo, se convierte en la base de un nuevo crecimiento. Nunca se pierde o se descarta algo de valor. El impacto regular de la fuerza de Piscis ha sido lo que condujo a la humanidad, el Discípulo Mundial, a las puertas de la iniciación. Durante más de 2000 años la influencia de Piscis ha afectado a la humanidad; ha producido la demanda de un reajuste mundial; ha desarrollado el espíritu internacional y ha conducido a la formación de grupos en cada departamento de la vida humana, colocando así los cimientos para la futura síntesis en Acuario.
Piscis introduce dos tipos dominantes de energía, la energía del primer rayo de voluntad o poder y la energía del segundo rayo de amor y sabiduría. Así, el Propósito y el Plan se han entretejido en la conciencia de la raza humana para que ésta los interprete y revele a través del despertar de su propio corazón y mente. La fusión de corazón y mente crea un salvador mundial, o un servidor mundial. Y la fusión de corazón y mente, en un ser humano y en la vida planetaria, es esencial para el proceso evolutivo en este sistema solar.
La salvación de la humanidad y el servicio al Plan, son los objetivos del discípulo influenciado por Piscis. Esta influencia ha construido su potencia sólidamente en la conciencia humana los últimos 2000 años. El discípulo actual puede decir: "Abandono el hogar de mi padre y, retornando, salvo".

10.2.14

PLENILUNIO DE ACUARIO . 14 de febrero 2014

“Soy agua de Vida,
vertida para los hombres sedientos”
Hoy Acuario es muy importante en el sistema solar; es el signo hacia el que el sol avanza y su influencia está ganando ímpetu y potencia. La influencia de Acuario afecta a la conciencia y a las formas de vida externas. La era de Acuario, parte de la conciencia humana actual, es más una cuestión de conciencia que de tiempo. Quienes responden a los principios y valores de Acuario son ya acuarianos en conciencia y actividad, aunque la humanidad está aún en período de transición saliendo de Piscis. La conciencia del verdadero Acuariano se ha expandido desde la intensa autoconciencia de la persona media a la conciencia grupal del servidor mundial. El individuo se transforma en lo universal, sin perder su identidad espiritual.


Acuario estimula la capacidad de amar y servir, de volverse inclusivos y compasivos, y compartir libre y plenamente. Una influencia así es muy necesaria en un mundo en el que la humanidad se ha cristalizado en una condición de egoísmo y separatividad. Al final de la era de Piscis, esto se ha vuelto pronunciado y ostensible, una forma de vida conocida y aceptada. Pero nada impedirá que las poderosas energías desciendan por la constelación de Acuario. Estas energías están dominadas por el rayo de amor y de sabiduría y por el poder de anclar la energía espiritual en la forma material.


Esta energía amplía la experiencia y expande la conciencia. Es una fuerza irresistible que barre a la humanidad hacia la nueva era. Los impedimentos al progreso que ahora parecen tan inmensos y que tienden a desanimar al espíritu pionero, son nuestra propia creación. Representan nuestras actitudes de mente y corazón, aún no transformadas. Pero lo que creamos puede ser cambiado o desechado, construyendo de nuevo según requerimientos actuales.


Este estado de conciencia Acuariano, como fuerza omnipresente en numerosas personas hoy, estimula el cambio en la conciencia. En la medida en que los servidores mundiales del reino humano puedan mantener su actitud dentro de la corriente de energía de Acuario, recibiendo, dando y viviendo el poder y el amor al que tienen acceso, irradiarán y transformarán el entorno humano.

El prolongado esfuerzo del alma para controlar la personalidad culmina en Acuario y el discípulo avanza a la experiencia del sendero de iniciación. En el centro de toda experiencia influida por Acuario se encuentra la belleza de la vida grupal, el bien grupal y el servicio grupa¡. No implica personas viviendo juntas sino una conciencia inclusiva, o estado mental, que piensa en términos de totalidad.


El servicio, nota clave de Acuario, es una Ley divina expresada plenamente por primera vez por el Cristo, precursor de la era de Acuario, y de ahí su constante énfasis sobre que El era el "agua de vida", el "agua viva". Por ello el nombre esotérico de esta ley es "el agua y los peces". La era de Piscis preparó el camino para la expresión divina del servicio que será la gloria de los siglos venideros. Hoy tenemos un mundo que está llegando lentamente a comprender que “ningún hombre vive para si solo”y de que sólo a medida que el amor canalice en el servicio, pueden los seres humanos empezar a dar la talla de su capacidad innata.


El servicio es el efecto espontáneo del contacto con el alma. Este contacto es tan definido y fijo que la vida del alma puede circular a través del cuerpo físico que el alma debe utilizar en el plano físico. Es la forma por la cual la naturaleza del alma puede demostrarse en los asuntos humanos. El servicio no es una cualidad ni una representación; no es una actividad hacia la que la gente debe encaminarse esforzadamente, ni un método de salvación mundial. El servicio es una demostración de vida, una necesidad del alma y un impulso evolutivo del alma, así como el instinto de supervivencia o la reproducción de las especies es una demostración del alma animal. Es un instinto del alma, innato y peculiar al desarrollo del alma. Es la característica sobresaliente del alma, igual que el deseo es la característica sobresaliente de la naturaleza inferior o personalidad. Es el deseo grupal, igual que en la naturaleza inferior es un deseo de la personalidad. Es el instinto al bien grupal. Por tanto, no puede enseñarse ni imponerse a una persona como evidencia deseable de aspiración, activado desde fuera y basado sobre una teoría del servicio. Es, el primer efecto real, evidenciado sobre el plano físico, del hecho de que el alma está empezando a expresarse en la manifestación externa.


El aspecto más vital de este tipo de conciencia grupa¡ es la comprensión de una síntesis subjetiva que existe dentro del grupo mundial de servidores y de la efectividad del trabajo subjetivo en el que muchos participan, a pesar de estar ampliamente separados físicamente y de no conocerse personalmente entre sí. Aquí hay un reconocimiento del poder y la efectividad del trabajo de meditación realizado regular y rítmicamente por los grupos de todo el mundo. Incluso careciendo del conocimiento consciente del hecho, individuos y grupos están unidos en semejante servicio; y en la unión está la fuerza. El enlace entre la humanidad y la Jerarquía, entre la personalidad y el alma, resulta fortalecido; el canal de comunicación de energía también resulta fortalecido. La corriente de energía es más potente y la respuesta en la conciencia de la humanidad más espontánea.


En Acuario podemos usar conscientemente la oportunidad y las energías disponibles para ayudar a elevar y expandir la conciencia humana hacia la nueva era de Acuario. Oportunidad, iluminación y hermandad son tres regalos que se confieren a la humanidad durante la era de Acuario: oportunidad de crear los cambios necesarios; la extensión de la luz del alma, intuitiva e iluminadora; y el crecimiento de las correctas relaciones humanas, la unidad y la hermandad. La Gran Invocación es una forma efectiva de conducir magnéticamente las energías a la conciencia.

10.1.14

PLENILUNIO DE CAPRICORNIO . 16 de enero 2014


"Estoy perdido en la Luz Suprema,
y a esa luz doy la espalda
"

El verdadero Capricornio puede actuar en ambos extremos de conciencia: el materialismo más denso ó la percepción iluminada del iniciado.


Capricornio da una imagen de la humanidad con sus pies en la Tierra y, sin embargo, corriendo libremente hacia las cimas de la ambición mundana o de la aspiración espiritual en búsqueda de lo que percibe como principal necesidad. Como carnero, es terrenal, codicioso buscador de la satisfacción del deseo, o el aspirante, el buscador egoísta a la caza de la satisfacción de su aspiración.

El ser humano es "un animal más un Dios vivo en la forma física". Capricornio parece representar, en su estimulación, ambos aspectos de la constitución humana. Todavía enfocado en la naturaleza material se encuentra un ambicioso animal, luchando por sus propios intereses egoístas, preparado para llegar tan lejos como sea necesario para satisfacer sus necesidades y deseos. Los aspirantes al discipulado que se encuentran bajo esta misma influencia están espoleados e inspirados en su ascensión, saliendo de las profundidades de la vida controlada por la forma hacia la luz y la gloria de la experiencia de la cima de la montaña, o iniciación.
Por eso, según dónde se encuentre un individuo en el sendero de evolución, Capricornio estimulará todo lo material, o centrado en la forma, o todo lo espiritual. En Capricornio estamos ante el triunfo de la materia, que alcanza su expresión más concreta y densa; pero este triunfo es seguido por el del espíritu. En Capricornio se encuentra la plena expresión de la naturaleza terrenal, pero también se encuentran inmensas posibilidades espirituales.
Capricornio es un signo de conclusión pues representa las profundidades de la degradación o de la cristalización y las cimas del logro espiritual: los dos polos de toda la experiencia humana. También es el signo de los nuevos comienzos, ya que cada final es sólo la conclusión de una fase o ciclo, y cada logro es un paso hacia el crecimiento.
Capricornio inaugura un nuevo ciclo de esfuerzo. La situación actual del mundo indica que la humanidad se encuentra en ese estado de agitación previo a un avance decisivo en el desarrollo de la autoconsciencia. El siguiente paso implica la expresión del sentido de la responsabilidad, que es la primera flor y fruto de la percepción autoconsciente, una primera indicación de que el alma está haciendo sentir su presencia. El conflicto actual se debe al enfrentamiento entre el crecimiento espiritual, en todos los niveles de percepción humana, y la resistencia de las fuerzas impenitentes de la personalidad y a la batalla que está librándose entre las fuerzas del materialismo atrincheradas en la forma humana y las fuerzas de la Luz trabajando a través de la Jerarquía espiritual de Luz y Amor. Es similar a la batalla final en el individuo entre la personalidad (el Morador en el Umbral), y el alma (el Ángel de la Presencia).
Capricornio guarda el secreto del alma, revelado al discípulo en el punto culminante de la tercera iniciación, la transfiguración de la personalidad por el alma en la cima de la montaña. Pero esta revelación sólo puede tener lugar como resultado de la capacidad de elevarse por encima de las limitaciones de la personalidad, de persistir en el camino de ascensión a pesar de los obstáculos y las dificultades.
Sobre estos cimientos puede eventualmente desarrollarse la superestructura de una forma de vida amorosa y responsable, que refleje los valores del alma. Este crecimiento de conciencia se convierte en el camino de iniciación, el camino hacia la cima de la montaña, hacia esa luz suprema que revela al alma como el verdadero Ser, al Plan como la responsabilidad del discipulado y a la Jerarquía espiritual del planeta como el centro de amor donde, a través de la iniciación, se admite al discípulo aceptado.
Capricornio es el signo destacado de la iniciación. Según los antiguos mitos y leyendas, todo dios sol nace en este signo. (Un dios sol es aquel cuya tarea es revelar algún aspecto del principio del alma: amor, luz y voluntad cósmicos.) La cumbre de la experiencia puramente humana, la tercera iniciación de Transfiguración, está regida por Capricornio. En ella el alma revela su belleza, verdad y bondad en la consciencia del discípulo, confirmando su logro y estableciendo el camino por delante. Martín Luther King habló de haber estado en la cima de la montaña y haber contemplado la "tierra prometida". Se refería a la promesa que el alma extiende a toda vida humana. La superación de las limitaciones personales y las barreras impuestas por las circunstancias sólo son posibles a la luz de un estado de conciencia más elevado e inclusivo.
Para todos los discípulos, el camino hasta la tercera iniciación, incluida, es el camino del servicio entre los "hijos de los hombres", todavía sufriendo en los planos y valles de la experiencia humana. Los iniciados dejan atrás la experiencia en la cima de la montaña, vuelven sus rostros hacia el campo de servicio y enfocan toda su atención y energías en el reino humano.
"Estoy perdido en la luz suprema y a esa luz doy la espalda"... el discípulo gira sobre el pedestal de luz y se vuelve en dirección opuesta. Vuelve su rostro hacia la oscuridad y los 7 puntos de luz dentro de sí mismo transmiten la luz que irradia hacia el exterior y he aquí que los rostros de los que hollan el sendero oscuro reciben esa luz. Para ellos el camino no está oscuro. Detrás de los guerreros, entre la luz y la oscuridad, resplandece la Luz de la Jerarquía.
Con nuestras conciencias meditativas, cooperemos con la oportunidad de servicio que proporciona este Festival de Capricornio.

26.11.13

El Efecto de la Energía de Armonía a través del Conflicto sobre la Humanidad

Será evidente que esta energía de rayo, que personifica el Principio de Conflicto, tiene un efecto peculiar y curioso sobre las relaciones. Esto se debe a la interrelación del Rayo de Armonía a través del Conflicto y el segundo Rayo de Amor‑Sabiduría, siendo éste principalmente el rayo de las rectas relaciones humanas -en lo que concierne al cuarto reino de la naturaleza. La energía del amor rige las relaciones entre las almas y controla a la Jerarquía, el reino de las almas; la energía de la sabiduría debería regir todas las relaciones dentro del cuarto reino, el humano; algún día inevitablemente será así, de allí el énfasis puesto sobre la necesidad que haya personalidades fusionadas con el alma en el mundo actual, tal como lo postulan las verdaderas escuelas esotéricas.

Podría decirse que el Principio de Conflicto, que actúa regido por el cuarto rayo y controlado por el segundo, tendrá por resultado -en lo que concierne a la humanidad- el establecimiento de rectas relaciones humanas y el acrecentamiento del universal espíritu de buena voluntad entre los hombres. Únicamente los pensadores descarriados e incultos dejarían de ver que estos dos resultados del conflicto, engendrados en la actualidad, constituyen los dos factores más deseables, para los cuales deben trabajar todos los hombres de buena voluntad. La afluencia de energía a la humanidad favorece tales esfuerzos y el Principio de Conflicto se ha desempeñado tan eficazmente, que todos los hombres desean la armonía, la paz, el equilibrio, la correcta adaptación a la vida y a las circunstancias y rectas y equilibradas relaciones humanas.

En cada país, en todas las razas humanas, lo que se dice -en forma sincera o nula- en los diarios, la radio y en las conferencias, es en bien de una total armonía y de un amplio reconocimiento de los reajustes necesarios. Hasta las fuerzas del mal que continúan activas, ocultan sus propósitos ambiciosos detrás de un espúreo deseo de unidad mundial, armonía mundial y rectas relaciones humanas. Las masas humanas de todos los países se han convencido, debido a la evidencia presentada por el Principio de Conflicto, que deben producirse cambios fundamentales en las actitudes y metas de los hombres, si la humanidad quiere sobrevivir, y a su propia manera (inteligente o ignorantemente) buscan una solución.

La guerra ha producido mucho bien -a despecho de la destrucción de formas. Las causas de la guerra son mejor comprendidas; las cuestiones involucradas están siendo lentamente aclaradas; la información sobre todas las naciones -aunque incorrectamente presentada- ha despertado al género humano a la realidad de Un Mundo; la mancomunidad en el dolor, sufrimiento, ansiedad, hambre y desesperación, ha unido más estrechamente a los hombres, y esta relación ha gestado más armonía de la que comprende el hombre; el mundo está hoy más que nunca estrechamente ligado en forma subjetiva (a despecho de todas las separaciones y conflictos externos) en la historia humana; hay una determinación más firme para establecer rectas relaciones humanas y una percepción más clara de los factores involucrados; el nuevo Principio de Participación, inherente al segundo Rayo de Amor‑Sabiduría, vinculado tan fundamentalmente con las relaciones, está ganando terreno, y su potencia es liberada por la actividad del cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. Este Principio de Participación, aunque divorciado de cualquier aprobación oficial, está en consideración, y algún día será el factor que regirá la vida económica del mundo, regulada y controlada por esos hombres que están alertas a la necesidad humana en el plano físico.

Este Principio de Conflicto se halla además activo en todas las instituciones, grupos y organizaciones de todos los países y en cada sector del pensamiento humano. Sus resultados son, primero, la humanidad despertará a ciertos desarrollos y posibilidades humanas y, segundo, conducirá a ciertas renunciaciones básicas, una vez que las cuestiones sean vistas con claridad y la separación que existe en realidad entre los valores espirituales deseables y los valores materiales indeseables, se hayan esclarecido. En política, por ejemplo, el sistema de dos partidos está basado en una premisa correcta, pero en la actualidad no es un sistema satisfactorio, a causa de la estupidez humana. Representa en verdad a los grupos reaccionarios en cualquier país y también al partido progresista, alerta a las nuevas posibilidades; la meta de un partido consiste en detener la vida del espíritu, en clarificar por medio de la obstrucción y en contener o evitar, el avance demasiado rápido de los impacientes e inmaturos; el partido progresista debe estar compuesto por quienes sean conscientes de las cosas antiguas e innecesarias, y son siempre precursores, aunque frecuentemente no poseen gran habilidad en la acción. Aún no es posible establecer una línea de demarcación tan clara entre los dos partidos mundiales básicos; tampoco las masas ignorantes aprecian los valores espirituales de los dos grupos. Actualmente la política de partido es tan egoísta y, por lo tanto, tan reaccionaria, como lo es la masa humana; la meta del político común de cada grupo, no es el verdadero bien para la humanidad, pues generalmente solo su propia ambición egoísta y el deseo de conservar cierta ideología política los pone en el poder, constituyendo la meta de sus esfuerzos.

El Principio de Conflicto está actuando también en las iglesias, pero por desgracia lentamente, debido a la corrupción y al efecto soporífero de la teología eclesiástica; quisiera que observen la elección de mis palabras; no he dicho "de la cristiandad", pues la verdadera cristiandad, tal como el Cristo la enseñó, carece de abusos teológicos y debe ser restablecida y lo será, o quizás más exactamente -alcanzará su primera etapa de expresión.

En todas partes, el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto está activo en la familia humana y dominando los asuntos humanos; en todas partes en la vida del individuo, en la vida de grupos, organizaciones e iglesias, en la vida de las naciones y en la vida del género humano como un todo, las cuestiones están siendo clarificadas y la humanidad conducida de una renunciación a otra hasta que algún día el reino humano tome conjuntamente la cuarta iniciación y la Gran Renunciación sea aceptada; este paso, muy lejos aún en el futuro, afiliará a la humanidad con la Jerarquía y librará a millones de hombres de la esclavitud del materialismo. Inevitablemente, llegará este momento en la historia humana. El primer indicio de que la visión distante ha sido vislumbrada, podría ser quizás observada en el instinto prevaleciente de compartir, motivado actualmente por el instinto de autoconservación, pero desarrollándose definidamente como un posible modo de acción en el horizonte lejano del pensamiento humano. La verdadera participación involucra definidamente muchas pequeñas renunciaciones y sobre estas pequeñas renunciaciones la capacidad para la libertad es generada lentamente y el hábito de la renunciación puede ser eventualmente estabilizado; tal capacidad, hábitos, actividades altruistas y actitudes habituales espirituales, son las etapas preparatorias para la Iniciación de la Renunciación, así como el esfuerzo para servir al semejante es preparatorio para la tercera Iniciación de la Transfiguración.

(extracto de LOS RAYOS Y LAS INICIACIONES, ALICE A. BAILEY)
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