4.9.14

PLENILUNIO DE VIRGO . 8 de septiembre 2014



“Soy la Madre y el Hijo,
soy Dios, soy materia”

Recordemos que trabajamos en meditación junto con cientos de miles de personas en todo el mundo, que establecen juntos el acercamiento a la Jerarquía durante la Luna Llena y se hacen receptivos como grupo mundial a la corriente de energía disponible y crean los efectos necesarios. Por eso, para participar plenamente en este servicio planetario, es necesario que, al prepararnos para meditar, nos convirtamos en una parte consciente de este gran y creciente grupo de servicio. Podemos hacerlo muy sencillamente mediante el poder del pensamiento. Nos enlazamos conscientemente con este centro iluminado de meditación y nos identificamos con él. Así, nuestro propio trabajo queda resaltado por el grupo al mismo tiempo que realizamos nuestra contribución.

Debemos también acordarnos de un hecho esencial que reside tras el trabajo que podemos realizar en el momento de la Luna Llena. "Desde el punto de vista de la verdad esotérica, las constelaciones, signos del zodíaco y los planetas son sencillamente Vidas encarnadas: "Vidas manifestándose a través de las formas de planetas y constelaciones" y “la expresión de la vida, la cualidad, el propósito y la intención de los Seres que les han traído a la manifestación”.

Las energías cualificadas por esas "Vidas encarnadas" fluyen secuencialmente a través de nuestro sistema solar, a través del planeta y al campo de la conciencia humana. Alcanzan su punto más elevado en el momento de la Luna Llena, cuando la forma de la luna está fuera del camino y existe un alineamiento directo y sin obstáculos entre la tierra y el sol, nuestra fuente de vida y energía.

Este mes, la energía de la constelación de Virgo está cualificando las fuerzas extraplanetarias que circulan a nuestro alrededor. Virgo es el principio material o materno, alimentando la simiente de la divinidad presente en el corazón de cada ser humano. Virgo proporciona las condiciones de oscuridad, calor y quietud necesarias para toda gestación. Virgo ha aceptado la tarea de dar a luz al Cristo, que es el destino final de todo ser humano.

Existe cierto número de ideas clave que emergen al estudiar las posibilidades inherentes a la experiencia de Virgo. Una es ésta: "Virgo concierne a la totalidad de la meta del proceso evolutivo de proteger, alimentar y, finalmente, revelar la realidad espiritual oculta". Esta es el alma, el Cristo, el principio de amor: "Cristo en nosotros, esperanza de vida". Se trata de una afirmación dramática, pero que encarna la verdad en cuánto a la misión de Virgo. En este segundo sistema solar, la meta evolutiva para la humanidad es traer el principio interno del alma, el Cristo, a una plena y perfecta manifestación. A este segundo sistema solar todavía le quedan millones de años por delante y, aunque podríamos considerar que tenemos tiempo de sobra, actualmente es algo urgente porque ahora, debido al logro de ciertos individuos del reino humano, la humanidad entera puede lograr un avance decisivo. Estas oportunidades especiales ocurren siempre en momentos decisivos de la historia, como los que atravesamos en la actualidad. En este proceso de revelación del alma, la influencia de Virgo es de una enorme importancia debido a la cualidad y el potencial espiritual de la materia, que defiende, nutre y protege hasta que llega el tiempo de su aparición. Actualmente la humanidad ha llegado a ese punto en el que los primeros signos de manifestación son aparentes. De aquí la lucha, de aquí el conflicto entre el acostumbrado control de la materia o materialismo y los emergentes valores nuevos del Cristo interno en el alma humana.

"El fin de la humanidad es hacer tangible y objetivo, aquéllo para lo que todo el proceso creativo estaba pensado". Deberíamos ser capaces, a través de la influencia del alma, del Cristo en nosotros, de redimir los aspectos puramente materiales de nuestra naturaleza de la personalidad, de refinar la forma material de manera que pueda reflejar, como un translúcido centro de luz, la radiación, la belleza y el amor del alma interna. Es el verdadero propósito de la creación, la redención de la sustancia material densa mediante el poder del alma que los seres humanos deben por si mismos invocar, dirigir y aplicar. No existe ningún otro medio más que a través de la consciencia de la humanidad en constante expansión y su efecto redentor en la sustancia del planeta en su totalidad.

"A través de todo el proceso de crecimiento y evolución y, poderosamente en Virgo, discurre el tema del servicio". El servicio subyace en el proceso evolutivo de este planeta. Podemos cooperar conscientemente con este proceso mientras aprendemos a vivir más por los dictados del alma y menos por las exigencias de la personalidad. Pero el esfuerzo hacia la cooperación no es para nuestro propio beneficio. Todos estaríamos mejor personalmente si hubiéramos redimido nuestras personalidades y hubiéramos aprendido a vivir, aunque sólo fuese un poco, como almas en manifestación, pero el propósito esencial es que, a través de estas expansiones y crecimientos de conciencia, podamos prestar un mayor servicio a la humanidad entera. 

El servicio no es una actividad planificada y artificial, ni consiste necesariamente en participar en acciones que merecen la pena, aunque esto también es necesario, sino que a medida que uno es capaz de reflejar la energía del alma en cada aspecto de la vida diaria, no sólo transforma el entorno, sino que actúa como agente transmutador en el corazón de la humanidad. Sirve también para contribuir a la transfiguración de toda la personalidad humana por el poder del alma humana. Así pues el servicio, en su verdadero significado, es un efecto espontáneo del control del alma, basado en el amor a la humanidad. Amor y servicio son cualidades inseparables en la vida del alma y en el esfuerzo que realiza el alma por expresarse más perfectamente a través de la forma de la personalidad. En Virgo podemos desarrollar esta demostración del amor como relación correcta y como servicio, como un atributo del amor.

"El amor, la voluntad y la armonía a través del conflicto son las influencias controladoras que hacen a los seres humanos lo que verdaderamente son, Cristos en cierne. Amor, voluntad y armonía a través del conflicto. Estos tres atributos se manifiestan a través de Virgo como fuerzas controladoras que trabajan juntas para ayudar a hacer a las personas lo que verdaderamente son, hijos de Dios. Estos atributos se liberan a través de Virgo en la conciencia de la humanidad cuando podemos servir, literalmente, con abnegación mediante una entregada voluntad, con una inofensividad que es amor en acción y a través de un correcto hablar que es equilibrio mental y armonía, excluyendo cualquier forma de hablar desconsiderada o perjudicial. Estas son tres características principales del nuevo grupo de servidores del mundo, que encarnan el amor y la luz necesarios en el mundo de hoy. Cuando su presencia se manifiesta en nosotros, hemos realizado un buen progreso en el camino de revelar el principio Crístico, el alma.

La nota clave para el discípulo en Virgo, que podemos utilizar como pensamiento simiente en la meditación es: "Soy la Madre y el Hijo, soy Dios, soy materia". Eventualmente, podremos decir: "Soy espíritu y materia y la relación entre los dos. Soy vida, amor y luz. Soy la unidad y la diversidad.

5.8.14

SOL EN LEO


de Sinfonía del Zodíaco, Torkom Saraydarian



Nuestro Sol entra en el campo energético de Leo el 23 de julio y al final del 23 de agosto ingresa en el campo de Virgo. La transmi­sión de la energía aumenta de la luna nueva a la luna llena, que durante doce horas tiene un fortísimo efluvio de energía. En la época de luna llena, los discípulos e iniciados se reúnen en todo el mundo para tomar contacto con la energía de Leo, que se transmite al mundo a través del Sol. Leo tiene relación directa con nuestro Sol, con el Corazón del Sol y con el Sol Central Espiritual. Así, nos transfiere la energía triple: Fuego por fricción, el Sol; Fue­go Solar, el Corazón del Sol; Fuego Eléctrico, el Sol Cen­tral Espiritual. Estas energías las reciben quienes, mediante debida preparación, se sensibilizan a la impresión, a la absorción y a la asimilación.
Se nos dice que "Leo, el signo del individuo autoconsciente, es potente en su efecto masivo, y hoy, por el apremio de las cir­cunstancias y los terribles resultados de ciertos acontecimientos, miles de hombres y mujeres están saliendo del estado de rebaño, de la conciencia masiva y del profundo sueño de la irresponsabilidad, llegando a ser cons­cientes de sí mismos como entidades desapegadas y activas." 1
A medida que refinamos nuestros vehículos, expandirnos nuestra conciencia y funcionamos en planos superiores de nuestro ser, re­cibimos más energía y la transmitimos al mundo más energía.
El resultado de la energía de Leo nos insta a acercarnos más a nuestro Yo esencial. Atravesamos muchas etapas evolutivas, venciendo identificaciones con los mundos físico, emo­cional y mental. Los tres vehículos de la personalidad se alinean e integran a través de esta energía.
Más tarde, cuando se reciben las energías superiores de Leo, el hombre logra la fusión del Alma. Se convierte en una amorosa Al­ma viviente. Mucho después, cuando se registra el Fuego Eléctrico, el hombre entra en la esfera de su Tríada Espiritual y se convierte en una individualidad. La Chispa divina brilla a través de un sistema de belleza. De esta manera, una etapa tras otra, el rebaño de conciencia masiva y el irresponsable animal humano se convierten en una en­tidad consciente de sí y en un hombre de deber y responsabilidad.
La constelación de Leo transmite el primer rayo a través del Sol triple. Esto significa que la energía del amor se expresa como:
a) voluntad inteligente o buena voluntad;
b) voluntad de amar;
c) voluntad al bien.

El Maestro Djwhal Khul dice que "Leo es la constelación a tra­vés de la cual la voluntad de realización o de logro, afluye a la humanidad y al planeta. Es esencialmente el espíritu de autode­terminación. Primero, la determinación del pequeño yo, la personalidad, el individuo autoconsciente. Después, la determina­ción del Yo, el Alma, el individuo consciente del grupo, del Todo mayor y de sí mismo, como parte integrante y básicamente unificada. 
"Esta voluntad al bien (lograda por medio de la realización) actúa en relación con el ser humano, por intermedio de tres puntos culminacio­nes:
1.    La voluntad al bien, demostrada por la realización de la autoconciencia. Es la primera etapa de la completa realiza­ción divina. Significa cuerpo, apariencia. Es la expresión del tercer aspecto.
2.    La voluntad al bien, demostrada en la tercera inicia­ción, cuando la autoconciencia cede su lugar a la conciencia grupal. Es la segunda etapa del cumplimiento divino. Implica alma, cualidad. Es la expresión del segundo aspecto.
3.    La voluntad al bien, demostrada en las iniciaciones superiores, cuando se logra la conciencia de Dios. Es la tercera etapa de la realización divina. Implica Mónada, Vida. Es la expresión del primer aspecto.” 2

El Corazón del Sol revela la naturaleza del Alma y del amor. El Sol Central Espiritual se introduce en el santuario de la Chispa eléctri­ca, del Yo, y revela a la Voluntad.
El regente esotérico, jerárquico y exotérico de Leo es el Sol. El polo opuesto de Leo es Acuario. Nuestro sistema solar penetra en el signo de Acuario y quienes tengan su signo solar o signo ascendente en Leo, tendrán una oportunidad única de participar en el campo de energía que Acuario presenta. Quienes entran en ese campo de ener­gía tienen dos grandes características: universalidad y un sentido de distribución general.
El individuo de Leo es el que, más que todos, tratará de fomen­tar el espíritu de universalidad y el espíritu de participación o distri­bución general porque el “intercambio de energías entre estos dos es mucho más potente que en cualquier época anterior de la historia de las razas".
El polo opuesto podrá actuar en diferentes papeles, por ejemplo: Podrá ser equilibrio, meta, visión. Podrá ser desafío, energía que activa las energías latentes en el signo opuesto, y podrá actuar como el Yo superior. El papel cambia cuando los discípulos viajan por la rueda invertida.
En los círculos esotéricos, a Cristo lo llaman Acuario. La razón de esto es que hace 2000 años demostró las dos características prin­cipales de la Era Acuariana: la universalidad y la distribución general.
El dijo en una ocasión: "Yo estoy en vosotros y vosotros estáis en Mí. Somos uno solo en el Padre". Una vez hablaba a la multitud y era tarde. Los discípulos, afectados aún por los conceptos de la vie­ja era, acudieron a Él, diciendo: ‑‑Maestro, deja en libertad a esta muchedumbre para que pueda irse a comer.
Les contestó: --Alimentadla vosotros.
Los discípulos dijeron: ‑‑Sólo tenemos unos pocos peces y al­go de pan.
‑‑Traédmelos.
Cristo rezó, bendijo los peces y el pan, y los discípulos los distri­buyeron a la multitud. La comida fue tan abundante que dejaron al­gunos restos. Estas fueron las características de la Era Acuariana, de la que Cristo fue ejemplo hace dos mil años.
Otra vez, El dijo: ‑‑Si alguien os pide la túnica, dadle también la capa.
Cristo quería romper el espíritu de aislamiento a través del espí­ritu del universalismo, y el espíritu de codicia y materialismo a tra­vés del espíritu de dar y compartir. Y es interesantísimo que en el Libro de las Revelaciones (Apocalipsis) se le llame el León.

Debemos también recordar que Leo se relaciona con el átomo astral permanente. Es a través del átomo astral permanente que la energía volitiva actúa en el plano físico y se manifiesta como deseo y poco a poco, se transforma en "aspiración, voluntad espiritual, pro­pósito e intención”.
Recordemos que un átomo permanente dentro del hombre es el eslabón conector entre el hombre y una gran Vida que sirve como centro en el cuerpo de un Señor Solar.
Nuestro zodíaco es un Ashram de una vida más grande. En este Ashram, las constelaciones, como grandes Iniciados cósmicos, fun­cionan en varios niveles del plano mental cósmico y en los niveles superiores del plano astral cósmico.
El zodíaco mayor funciona principalmente en el plano mental superior a través de constelaciones como Sirio, la Osa Mayor, etc.
Leo se polariza en los niveles superiores del plano cósmico as­tral. El plano cósmico astral es el depósito del amor y éste se rela­ciona con la Jerarquía. De esta manera, el sujeto de Leo puede de­mostrar un amor potente y vasto.
Leo es el “lugar natal del individuo" quien está equipado por la voluntad de realización con una fuerte autodeterminación.
El átomo astral permanente se relaciona estrechamente con los átomos permanentes monádico y búdico, y tiene un efecto tremendo en nuestra vida, puesto que encauza la voluntad y la intui­ción, cuando el cuerpo astral se purifica de espejismos.
En la Luna Llena de Leo es posible recibir una carga en nuestro átomo astral permanente que puede causar una nueva orientación y una nueva voluntad de realización.
Leo es uno de los signos de la cruz fija; los otros son Acuario, Tauro y Escorpio.
El Maestro Djwhal Khul dice que "La Cruz Fija es la Cruz de la Luz. Y actuando continuamente a través de esta Cruz todo el tiempo, emanando desde Leo, se hallan los “fuegos de Dios" –cósmico, solar y planetario— ­purificando, intensificando la luz, haciendo oportunamente una revelación al hombre purificado que se halla en la luz. De Aries pro­viene el fuego cósmico, de Sagitario el fuego planetario y de Leo el fuego solar. Cada uno de estos fuegos "limpia­ el camino, quemando", para expresar los tres as­pectos divinos: espíritu (Aries), alma (Leo) y cuerpo (Sagitario). Tal es la base científica del yoga del fuego..." 3

Para los nacidos en Leo, o con Leo en el ascendente, la época de Leo es de extrema importancia. Especialmente en este mes es que logran sus metas y visiones espirituales, a través de:
1.   purificación
2.   transmutación
3.   comunicación  y
4.   dominio.      
       Estos son cuatro efectos del fuego que pueden producirse si el discípulo se franquea conscientemente a las energías de Leo. Quie­nes no tienen a Leo destacado prominentemente en su horóscopo es­tán sujetos a su influencia si aprueban la preparación debida, que se esboza en los cuatro puntos antedichos.
Estos cuatro puntos afectan a las personas según su etapa de evo­lución. Por ejemplo, si un hombre es un aspirante, un iniciado de pri­mero o segundo grado, estos puntos se relacionan con su cuerpo fí­sico, su naturaleza emocional y la vida social cotidiana. Cuando es un iniciado del tercer grado, se relacionan con la naturaleza de su Al­ma, la mente superior y el Plan. Cuando está por encima del iniciado del tercer grado, se relacionan con su Tríada Espiritual, su Propósito y la evolución planetaria y solar.
Tomemos la purificación. Cuando somos un iniciado, de grados superiores, la purificación se aplica a los obstáculos que se presentan en el sendero de cumplimiento del Propósito divino. En este caso, el fuego Eléctrico se usa principalmente a través de la Tríada Espiritual y del aspecto de la Voluntad. Este fuego se ocupa principalmente del obstáculo llamado el Morador del Umbral en escala global. Los iniciados menores usan el Fuego Solar para purificar las ilusiones mun­danas, y despejar el sendero para entender correctamente al Plan.
Los discípulos trabajan para disipar el espejismo y el maya a fin de que el Plan se manifieste en su forma divina en el plano físico. Los aspi­rantes trabajan para purificar su naturaleza y poder tomar contacto con los fuegos superiores y hallar su lugar de servicio en el Plan.
En este tiempo, podemos comprometernos en la tarea de purificación en los niveles en los que estamos, mientras que al mismo tiempo controlamos el funcionamiento de todo nuestro mecanismo y efec­tuamos los cambios purificadores necesarios.
La cuestión siguiente es la transmutación. La transmutación no es lo mismo que la purificación. Para dar una explicación simbólica, puede decirse que podemos purificar el plomo, pero sigue siendo plomo; sólo cuando se transforma en oro el plomo se transmuta. La purificación se relaciona con la sustancia del plano dado. La trans­mutación se relaciona con la elevación de la sustancia a una sustan­cia de un plano superior.
El hombre podrá expresar tanta energía como reciba. Su ener­gía que afluye es igual a su energía que ingresa. Nadie puede esca­par a esta ley. Tal como demos, recibiremos. Tal como recibamos, daremos.
Las constelaciones obedecen a la misma ley. Leo tiene Su per­sonalidad, Alma, y naturaleza espiritual. Su personalidad está for­mada por estrellas de diferentes magnitudes. La naturaleza de Su Alma es una constelación que actúa como Su individualidad, Su verdade­ro Yo‑Leo, la Mónada en su propio nivel. "Como es arriba, es aba­jo." A medida que evoluciona, absorbe mayor fuego del primer rayo e irradia la misma cantidad en el espacio: al Sol y a nuestro planeta. Así, cuando evoluciona en la personalidad, irradia más fue­go mediante fricción. Cuando evoluciona en Su naturaleza alma, irradia más Fuego Solar. Y cuando evoluciona en Sus aspectos su­periores, irradia más Fuego Eléctrico.
Si un hombre quiere recibir más “fuego por fricción", deberá purificar y transmutar sus vehículos de la personalidad; deberá re­finar sus vehículos.
El cuerpo físico es depurado por la dieta correcta, el brillo del sol, el descanso, el sueño y el ejercicio. El cuerpo emocional se depu­ra obedeciendo a la ley del amor. El cuerpo mental se depura usán­dolo como instrumento en pro del bien supremo de la humanidad. Cuando la personalidad se depura, la luz y la sabiduría del Sol son absorbidas en nuestro organismo y se irradian como servicio a los de­más. La personalidad es feliz cuando expresa la energía del Sol en sus tres niveles. Y la contaminación de estos vehículos bloquea la transmisión de la energía del Sol y crea varios problemas.
Cuando la naturaleza del Sol está activa y el hombre está en la conciencia del Alma con vestiduras puras y blancas, recibe la ener­gía procedente del Corazón del Sol y las irradia como compasión, sa­biduría o Plan. Cuando está en su Tríada espiritual como un Yo transfigurado, recibe el Fuego Eléctrico y lo transmite a través de todos sus contactos y expresiones.
Así, mediante purificación y elevación de su nivel, toma con­tacto con energías superiores. He ahí por qué durante la proximi­dades de la luna llena, los discípulos del mundo atraviesan la dis­ciplina de la purificación y la transmutación.
De esta manera, las estrellas, las galaxias y los hombres se inter­relacionan a través de redes de energías. Las partes de la manifes­tación total se relacionan entre sí como los tubos electrónicos en un aparato de televisión. Los mundos, sistemas solares, zodíacos y galaxias son como tubos en el espacio, que reciben y transmiten energía. El hombre es parte de la naturaleza; las constelaciones son parte de la naturaleza y todas se interrelacionan. Las personas, en su mayoría, conocen esto, pero la cuestión importante es que estos "tubos electrónicos" expresan tanta energía como la que reciben. Funcionan según su propia capacidad.
La capacidad es la aptitud para recibir energía y expresarla. Una vez que vemos nuestra relación con el cosmos, trascendemos nues­tras actividades separativas y autocentradas y colaboramos con to­dos los demás "tubos" para fomentar la meta de la manifestación.
La energía es creativa sólo a través de vehículos purificados. Ca­da plano tiene su estación de energía en los subplanos superiores. Estas estaciones de energía, que transmiten la ardiente energía del poder volitivo, no pueden entrar en actividad a menos que se puri­fiquen los vehículos. La energía se manifiesta a través de la pureza.
La transmutación se logra a través del fuego, y en este proceso la sustancia de los cuerpos se reemplaza con materia de grado supe­rior, sustancia de nivel superior, cuyos átomos están mucho más avanzados que los átomos de la sustancia de los cuerpos anterio­res. De esta manera, los nuevos vehículos tienen materiales de cali­dad superior. A medida que se eleva la calidad, se acrecienta la ap­titud para recibir y transmitir el fuego; a medida que mejora el pro­ceso, el hombre se acerca más al sistema mayor del que está reci­biendo energía.
Transmutación significa también que están en actividad las co­rrespondencias superiores de los centros inferiores y producen una energía más definida que los centros inferiores. La transmutación, para los Iniciados va del Cáliz a la Tríada Espiritual. Para los discí­pulos, va del centro del corazón al centro de la cabeza. Para los as­pirantes, va del centro sacro a los centros del plexo solar, del cora­zón y de la garganta.
La tercera tarea es la comunicación con los siete estados de la conciencia. La comunicación es siempre por medio del fuego. Co­municación significa unificarse con las necesidades y visiones de los tres grandes Centros: la Humanidad, la Jerarquía y Shamballa. Las siete etapas de la conciencia con las que el sujeto de Leo se pone en contacto son las siguientes:
Leo conduce:
1.    de la conciencia colectiva a la conciencia individual;
2.   del yo al Yo;
3.   del individuo al grupo;
4.   de la voluntad de dominar a los demás a la voluntad de auto­dominio;
5.   de la sensibilidad de la personalidad a la conciencia del Al­ma (aquí empieza a perder su yo separativo);
6.   de la autoafirmación al asumir inegoísta del verdadero liderazgo y a la confianza sagrada de la relación correcta. (Aquí él es el Yo como la manifestación de la individualidad.
7.   Él es el Yo infuso en el Yo del universo, perdido como una nota en la sinfonía.
A medida que cambiamos el nivel de nuestra conciencia, se ex­pande el campo de nuestra comunicación y aumenta nuestra capaci­dad de servicio. A través de la comunicación tomamos contacto con ideas superiores, visiones superiores, centros superiores de belleza y poder, y nos convertimos en una fuerza benévola dentro de la humanidad.
El proceso de comunicación es muy gradual. El hombre deberá comunicarse primero con sus cuerpos físico, emocional y mental. La mayoría de nosotros no tiene verdadera comunicación con nues­tros vehículos de la personalidad, y algunas causas de nuestros tras­tornos físicos son la falta de comunicación. He ahí porqué todas las drogas o técnicas que nos hacen perder la comunicación con nues­tros cuerpos, emociones y pensamientos van en detrimento de nues­tra cordura, nuestra salud y nuestro servicio.
No sólo nos comunicamos con nuestro cuerpo, sino también con nuestras emociones. Echémosles una atenta mirada. Tomemos con­tacto con nuestras emociones, con nuestros pensamientos. Procure­mos conocer el contenido de nuestra mente. He aquí porqué nos co­municamos con nuestros vehículos. Y cuando se establece una bue­na comunicación entre nosotros y nuestros vehículos, nos será fácil usarlos como canales de luz, amor y energía.
La comunicación se dirige a niveles superiores; a los niveles de ideas, visiones y poder volitivo. A medida que construimos mejores mecanismos, tomamos contacto con niveles superiores y, de esta ma­nera, fomentamos nuestro avance por el sendero de contacto.
En el futuro, será posible que usemos conscientemente nuestros centros etéricos y nuestras glándulas endocrinas como tubos electró­nicos para tomar contacto y transmitir energías del espacio.
El sistema glandular que, en esta época, transmite, en la mayo­ría de los casos, energía etérica, transmitirá más tarde energías men­tales, intuitivas y superiores, al funcionar de modos multidimensio­nales.
A medida que nuestro contacto se expande a campos mayores y superiores, nuestro mecanismo transmite una visión mayor de fuentes solares y galácticas, a través de la cual organizamos nuestra vida y nuestras acciones futuras. Tal progreso se logra en la época de Leo, cuando el Sol viaja a través de su campo de energía.
La siguiente tarea del discípulo es ejercitar el dominio. Leo confiere todas aquellas energías a través de las cuales podemos dominar nuestra personalidad y nuestra vida, y erigirnos en individuos libera­dos. El discípulo atraviesa las siguientes etapas:
1.   Se cree el centro del universo;
2.    Luego, expresa el Plan y domina los estados que son obstá­culos en el sendero de la manifestación del Plan;
3.    Más tarde, el individuo de Leo está en el centro de la Volun­tad de Dios, en el centro de Su Propósito y desarrolla universalidad.
       Todas estas son etapas del dominio para los individuos de Leo, llevadas a cabo a través del espíritu de autodeterminación.
Leo transmite la voluntad en pro del bien, que se relaciona con el Propósito, la energía de Shambala y la Mónada. Proporciona el poder de voluntad y el dominio.
Hay tres constelaciones que, como una tríada, transmiten el fue­go del primer rayo: Aries, Leo y Capricornio. La energía de Aries "es la luz de la Vida misma". La energía de Leo es la luz del Alma. La energía de Capricornio es la luz de la iniciación. Esta trinidad ac­túa como la tríada para manifestar los aspectos de: “voluntad, amor e inteligencia del Señor del primer Rayo”.
Durante cien años, la influencia de Leo ha estado causando signi­ficativos cambios dentro de la humanidad, debido al número crecien­te de seres humanos que nacen con una mayor sensibilidad a la energía de Leo. Estos individuos actúan inconscientemente como distribuidores de la energía de Leo.
La energía de Leo se sintetiza creando sensibilidad dentro de las unidades de las masas. Estas unidades sensitivas forman unidades más vastas hasta que todas las unidades se sintetizan en una sola to­talidad.
En la familia humana, este proceso se traduce como formación de:
a) personalidades;
b) sociedades de varias magnitudes;
c) personalidades infusas en el Alma;
d) grupos de servicio;
e) individualidades;
f) Ashrams.
En el campo de las masas, la energía de Leo crea:
1) nacionalismo;
2) racismo;
3) independencia,
y los efectos resultantes de tales formaciones.
Pero la energía más interesante de esta energía es que, después de crear unidades, las junta y forma unidades más vastas.
En este proceso, las unidades atraviesan un proceso de conflicto, renunciación, adaptación, y a su tiempo se funden en los intereses del grupo más vasto.
Todo el conflicto que vemos en los campos nacional e internacional son preparaciones y adaptaciones de la energía de Leo para for­mar totalidades mayores.
La humanidad marcha hacia la síntesis, hacia la unidad, pues ese es el futuro de la humanidad. Este inconcretado futuro de la huma­nidad es la necesidad máxima de la humanidad en esta época. Como un gran imán, Leo despierta la sensibilidad en las unidades y produce el conocimiento de yo soy, mío, nuestro, nuestra nación, nuestra ra­za, nuestro planeta.... nuestro... Eventualmente, estas unidades atra­viesan un proceso de desintegración a fin de formar una parte de una totalidad mayor. He aquí porqué se construyen familias y naciones. A su tiempo, este proceso conducirá a todas las naciones del mundo hacia la concreción de una sola humanidad.
La energía de Leo es una energía integracionista. Los que tienen a Leo como su sol o su signo ascendente demuestran fuerte individua­lismo, que trabaja en pro del universalismo.
El proceso de síntesis no es fácil. Es un proceso doloroso. Las unidades se adhieren en una conciencia masiva; sólo las crisis po­drán sacarlas hacia la individualización. Todos los fenómenos del con­flicto humano, la tensión, el dolor y el sufrimiento no son sino el proceso de desintegración de las unidades más pequeñas y de integra­ción de las unidades más vastas.

La energía de Leo tiene una potente influencia psicológica sobre los seres humanos. Suscita la fusión del Alma y arranca al Yo de su anterior nivel de identificación llevándolo a un nivel superior de unificación; así, sacando al Yo de la personalidad e introduciéndolo en la Tríada Espiritual, de la Tríada Espiritual en el Conocimiento Monádico, donde habita el Leo verdadero.
En cada nivel evolutivo, el Yo atraviesa intensas crisis de renunciación y adaptación. Este conflicto se refleja en sus relaciones in­dividuales, en su vida social, religiosa, educativa y política.
Esta esclavitud conduce a la independencia, y ésta a la interdependen­cia y la fusión. Las naciones estuvieron muy orgullosas de ser inde­pendientes, pero vieron poco a poco que la interdependencia es la base de todas las naciones. Tal conocimiento y las acciones que se ba­sen en éste ahorrarán mucha energía, tiempo y sufrimiento a la hu­manidad.
Como el polo opuesto de Leo es Acuario, la energía de Leo lle­va a todas las unidades hacia la meta de Acuario, que es el universa­lismo.
El universalismo es la aptitud para ver todos los fenómenos desde el punto de vista del Yo Uno que habita en cada unidad, sin separarse.
Así, es posible decir que el egoísmo, el interés personal, el racis­mo y el nacionalismo son paradas que conducen al desinterés y al universalismo.
A la luz de tal proceso, el hombre podrá obtener una sabiduría mayor en los asuntos, y sucesos del mundo.
Leo crea sensibilidad. La sensibilidad produce relación y comuni­cación, y conduce, a su tiempo, a la comunión.
La Ultima Cena fue una representación simbólica del futuro de la humanidad, cuando todas las naciones se sentarán juntas alrededor de la mesa de la Comunión con el Señor de la Síntesis. Tal comunión sagrada revelará una nueva era de mayor trabajo que, a su tiempo, conducirá a la humanidad hacia el portal de la Resurrección.
En el antiguo ceremonial místico, a los difuntos se los resucita­ba con la garra de un león.
El sujeto de Leo tiene una oportunidad tremenda de elevarse fue­ra de las masas y consagrarse a la finalidad del gran Señor del primer Rayo.
Como la energía de Leo es ígnea, produce el suelo ardiente de un ser humano. A través de tal suelo ardiente es que se lleva adelante la tarea de purificación, transmutación, comunicación y dominio. Un suelo ardiente es el plano en el que se derraman los fuegos del plano monádico.
Si el suelo ardiente está en el nivel de la personalidad, existe prin­cipalmente dolor, sufrimiento, renunciación y penitencia. Cuan­do es en el nivel del Alma, produce gran alegría, porque el Alma se manifiesta a través del fuego que purifica y expande a los horizon­tes. Si es en los niveles de la Tríada, el hombre se inunda de beatitud porque su esencia Monádica, que es la bienaventuranza, se derrama y procura visiones cósmicas al individuo y proporciona la oportuni­dad para que la Mónada se irradie como un sacrificio vivo.
No olvidemos que la meta última de Leo es someterse a la vo­luntad de su Guía interior, y más tarde, a la voluntad de la Chispa divina, del Yo.
A través del suelo ardiente, la persona de Leo se descentraliza y universaliza convirtiéndose en parte de la gran síntesis cósmica. La descentralización le da la oportunidad de servir en un grupo. La universalización destruye todos los muros raciales, nacionales, tradicionales y separativos y le convierten en un ciudadano del mun­do y del cosmos. La síntesis le hace vivir una vida de sacrificio para beneficio de toda la vida, con inteligencia despejada, sabiduría y po­der. El lema del leonino avanzado es "Yo soy Ése y Ése soy yo”. Esta es la afirmación de la unificación con la voluntad de Aquel, "De Quien todas las cosas proceden, a Quien todas las cosas retor­nan".


1. Astrología Esotérica, pág. 362.
2. Astrología Esotérica, pág. 460.
3. Astrología Esotérica, pág. 223.

PLENILUNIO DE LEO . 10 de agosto 2014


"Yo soy Ése y Ése soy yo"

El Festival de Luna Llena este mes es en Leo. Leo cualifica el flujo de energía desde nuestro centro solar, el Sol. Condiciona el tipo de energía que podemos recibir y distribuir en meditación.

En el Festival pasado, la energía de Cáncer influenció la conciencia colectiva de la humanidad, estimulando la tendencia hacia la autoconsciencia. En Leo, el individuo se vuelve plenamente autoconciente, autoperceptivo y autosirviente hasta que, a través de la experiencia y del crecimiento, surge la tendencia hacia la consciencia grupal, reemplazando el egocentrismo. Este desarrollo siempre es debido a una creciente sensibilidad a la influencia del alma. El discípulo en Leo se vuelve crecientemente consciente del ser superior, el alma, adentrándose gradualmente en esa condición de total fusión con el alma, característica del descentralizado servidor mundial.

Cuando sabemos qué fuerzas se encuentran disponibles y sus efectos sobre la conciencia, podemos trabajar con inteligencia y amor para ayudar a establecer esos efectos mediante la exactitud de nuestra orientación en la meditación. Nuestro trabajo oculto con la energía crea la cruz de brazos iguales, el símbolo del discípulo y del servidor en la nueva era de Acuario. La penetración vertical en la conciencia, a medida que abrimos nuestro canal de alineamiento en la meditación, debe equilibrarse con la transmisión horizontal de energía de acuerdo al tema y objetivo de nuestro trabajo. Este necesario equilibrio también depende de la forma en que vivimos nuestras vidas diarias. Dicho de otra forma, el trabajo subjetivo debe proceder totalmente paralelo a su aplicación objetiva.

La energía disponible durante la meditación en cada Festival de Luna Llena estimula al alma humana. Esta cualidad particular y efecto de Leo conduce al individuo, consciente de sí mismo, hacia el alma consciente del grupo. Sólo el alma tiene consciencia grupal. Sólo el alma puede transformar las actitudes egoístas y separatistas de la mente y del corazón. Sólo el alma puede conocer el Plan en toda su belleza y sólo el alma puede inspirar la mente humana con ese conocimiento.

Leo presenta una relación singular con el sol, en el corazón de nuestro sistema planetario. El alineamiento planetario y del sistema solar establecido durante este Festival es un alineamiento de corazón-alma. El corazón de la humanidad, el corazón del planeta: la Jerarquía espiritual y el corazón del sol, crean el canal que se extiende hasta Sirio, la gran "estrella de iniciación" del universo. Sirio tiene una relación única con nuestro planeta Tierra y, desde Sirio, la energía de amor puro fluye a través del centro solar y al corazón planetario.

Esta alineación, establecida durante el período de la Luna Llena de Leo, evoca los principios cósmicos de Amor y Libertad, fluyendo ambos a nuestro campo de percepción a través de Sirio y Leo.

Estos dos principios están ejerciendo un impacto creciente sobre la conciencia humana, afectando a todas las áreas de la vida. En nuestro intento por trabajar con estas energías y por colaborar con la Jerarquía espiritual del planeta, el resultado debería ser la creciente manifestación en la humanidad del principio de Amor y la liberación de la vida humana de las ataduras del materialismo y de todo cuánto tiende a aprisionar el espíritu humano.

En cuanto al alma, el discípulo puede responder al reto lanzado a quienes buscan servir al Plan durante esta época de crisis en la historia humana, un reto que un conocido instructor ha puesto en las siguientes palabras: "Que todos cuántos buscan ayudar, consideren cuidadosamente que pueden hacer y qué contribución pueden realizar. Que sopesen, tras la debida reflexión, qué pueden sacrificar y de qué forma pueden sumergir sus personalidades, normalmente egoístas, en este gran impulso, dado por la Jerarquía al nuevo grupo de servidores del mundo y a los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo. Las barreras que separan a persona de persona y a nación de nación pueden desaparecer. El Espíritu de la Paz puede volverse tan poderoso que los ajustes necesarios se realicen natural y suavemente. La iluminación de las mentes de la humanidad y la renovada organización de los esfuerzos humanos, hacia la hermandad, pueden ser estimulados a una nueva y mayor actividad.

La nota clave del discípulo en Leo, que podemos tomar en nuestro pensamiento meditativo como idea simiente, es: "Yo soy Ése y Ése soy yo". Yo soy el alma, la relación entre el aspecto divino de la humanidad y la forma material, la personalidad sobre el plano físico.

A través de una repetida experiencia bajo la influencia de Leo, el discípulo puede ciertamente decir: "Yo soy el alma. Como alma, sirvo a los propósitos del Plan. Como alma, soy la conciencia del Cristo interno. Como alma, puedo tocar el centro solar, la fuente de vida y amor y luz. Como alma, puedo transmitir estas potencias y tocar el alma de otros. Como alma, puedo elevar, redimir y transformar, de acuerdo al Plan".

De este modo, meditamos al ritmo del alma de la humanidad, porque el alma es el tema consciente, sensible, del Plan Divino, la fuente de conciencia y la meta de todos los procesos evolutivos actuales.

Todo cuanto es, es creado por la meditación, por el deseo fundiéndose en pensamiento fugaz, y el pensamiento fugaz convirtiéndose en pensamiento claro y, eventualmente, en pensamiento abstracto y trascendente. Una prolongada concentración sobre alguna u otra forma se convierte, eventualmente, en meditación sobre aquéllo que no es parte de la naturaleza de la forma: su significado y vida inherentes; pasando de ahí a esa contemplación que es la fuente de inspiración y de iluminación.

La meditación produce un alineamiento creativo entre el instinto, el intelecto y la intuición, así como la identificación consciente. Relaciona (en una unidad indisoluble) la llamada mente inferior o concreta, la mente grupal, la mente jerárquica y la mente universal. La meditación conduce a un alineamiento consciente de los centros del discípulo y también de los tres centros planetarios: la humanidad, la Jerarquía y Shamballa; es de naturaleza invocativa, exigente, fusionante, receptiva y distributiva. Para el discípulo, la meditación es el agente que crea o construye el antakarana y controla “vía el alma o la Tríada espiritual” el centro de la cabeza (el centro entre las cejas) que, en el discípulo, es el principal agente para la distribución de energía espiritual.

En la meditación, ocupamos nuestro lugar en el centro de la cruz de brazos iguales, en alineación con la corriente de energía que nos está disponible en este Festival. El camino vertical de luz es nuestra línea de intención espiritual: nuestra intención vital. El sendero horizontal es la extensión de nuestro servicio. El centro es el punto de tensión donde los dos caminos se funden y mezclan y donde el trabajo avanza.

3.7.14

PLENILUNIO DE CANCER . 12 de julio 2014

"Construyo
una casa iluminada
y en ella habito"
Después de los 3 Festivales principales de Pascua, Wesak y el Cristo, nos adentramos en los 9 Festivales menores, que integran los "atributos" divinos en la conciencia humana, como los 3 Festivales principales establecen "aspectos" divinos. Los aspectos son bien conocidos en cuanto a las cualidades básicas de su energía, que reflejan la trinidad subyacente de la divinidad: voluntad o propósito, amor / sabiduría y luz o inteligencia activa. Los atributos divinos están basados en la armonía a través del conflicto, la ciencia concreta, el idealismo o la devoción, y el orden y la organización. Estos atributos son tan divinos como los tres aspectos principales en su estimulación del potencia¡ espiritual de la humanidad. 

Las doce oportunidades de los Festivales se utilizan, a través de la meditación y la canalización de energía, para afectar al crecimiento evolutivo de todos los reinos de la naturaleza. Durante la elevada tensión, de los tres Festivales principales, se produce un enfoque y concentración de energía. El aspecto subjetivo o consciente de los tres reinos "Shamballa, la Jerarquía y la humanidad" se encuentra profundamente involucrado en crear y mantener esta tensión planetaria y, en consecuencia, resulta afectado intensamente por ello. Los nueve Festivales menores se utilizan como oportunidades para que la energía se exteriorice de acuerdo a su cualidad y a las condiciones existentes.

Pasados los tres Festivales principales, Cáncer proporciona la cualidad que hace que las energías espirituales se asienten o manifiesten en la vida diaria. La energía de este Festival, que afecta a la conciencia de la totalidad del reino humano, desciende hasta las raíces de la vida humana, simulando la chispa de la divinidad en el centro de cada átomo de sustancia.
Probablemente existen tantas formas de meditar como meditadores. Sin embargo, todo contribuye a una vasta meditación planetaria, recibiendo y distribuyendo energías más elevadas a la conciencia humana como servicio planetario. En línea con la nota clave de este festival, la personalidad, infundida por el alma, crea una forma de vida diaria que está motivada espiritualmente, basada en principios que iluminan e inspiran a otros. A medida que la vida de la personalidad va volviéndose traslúcida y radiante, se convierte en servicio a la humanidad. Y esto es lo que la familia humana está creando: una iluminada casa de tres plantas que consta de la mente, las emociones y la expresión física. En cada nivel de vida y percepción puede liberarse luz para irradiar la oscuridad, de forma que la casa de tres plantas de la personalidad se vuelva radiante, amorosa e iluminada.

Esta energía que fluye desde la constelación de Cáncer hacia nuestro sistema solar, a nuestro planeta, y a la conciencia humana, estimula la conciencia grupal, la percepción de la humanidad como un reino. Esta influencia tiende a despertar la autoconciencia individual como un primer paso necesario hacia la conciencia grupal. En el reino humano existe una secuencia natural de crecimiento de la conciencia que puede definirse, sencillamente, mediante las palabras: dependencia independencia interdependencia. La enorme mayoría de la humanidad tiende a ser dependiente de numerosas formas. Con el desarrollo de la independencia se alcanza la etapa de autoconciencia y autoafirmación individual. El siguiente paso, la interdependencia, comporta una percepción de la humanidad como un centro unificado e interactivo de vida y conciencia, dentro de una vida mayor. Gran parte de la agitación actual de nuestras vidas, ya sea económica o política, es el resultado de este creciente reconocimiento de interdependencia entre pueblos y entre naciones. Diversas naciones se encuentran ahora en la etapa de independencia, esforzándose por alcanzar una plena comprensión de la naturaleza de la interdependencia, de la interrelación y de la participación planetaria. La clave de este entendimiento es la cooperación, pero aún queda mucho por avanzar en su aplicación práctica.

Mientras nos mantenemos inmersos en pensamientos materialistas, egoístamente individuales o influidos por emociones colectivas y miedos colectivos, la naturaleza inferior o instintiva es la que controla. Pero, mediante la repetida experiencia del sufrimiento, que resulta del egoísmo, el alma, la divinidad interna viva, empieza a ejercer su influencia. La sensibilidad aumenta y el intelecto reemplaza a las reacciones instintivas. El uso de la corriente de energía disponible en la Luna Llena de Cáncer ayuda a soltar o liberar el principio del alma, aprisionado por la personalidad egoísta. La forma se percibe entonces como un simple vehículo, como el medio creativo de expresión para el alma. A medida que la personalidad se vuelve gradualmente progresista e iluminada, a fuerza de servir para elevar la conciencia humana, el alma queda liberada de sus ataduras y se muestra visiblemente en la vida humana. Sabiduría y razón, o intuición, empiezan a reemplazar al intelecto, revelando el significado y naturaleza de la interrelación, que es la verdadera cualidad de la vida.

Este singular flujo de energía nos da la oportunidad de comprender que la forma, la materia, debería ser, debe ser y puede ser, infundida por la vida y la conciencia del alma. Hemos llegado demasiado lejos con el materialismo. Hemos vivido rigiéndonos por valores materialistas y nos hemos mantenido atrasados e irresponsables. Pero actualmente, gracias al progreso y a las crisis, a la experiencia y a la madurez espiritual, la conciencia humana está empezando a vislumbrar que el Cristo interno está emergiendo en el corazón de la humanidad. Este nuevo nivel de conciencia revela que la humanidad debe crear un nuevo nivel de vida. Las formas e ideales del pasado, viejas y agresivas, deben cambiar. Estamos presenciando una confrontación entre las fuerzas del materialismo y las Fuerzas de la Luz, entre el bien individual y el bien grupal, una confrontación que se extiende a todas las áreas de la vida nacional y planetaria.

Trabajando en meditación, como grupo planetario, con la corriente disponible de luz, amor y voluntad espiritual necesarios para proveer nuevas formas de pensamiento, podemos demostrar el espíritu inherente a la humanidad. Debemos atrevernos a pensar de forma nueva. Bajo el impacto de fuerzas extra planetarias, nuevas ideas fluyen hacia la mente de la humanidad. En esta mezcla de energías que están cayendo ahora sobre el planeta y fijándose en la conciencia humana se encuentran nuevos ideales que aprehender, nuevas formas de hacer las cosas, que entender nuevas formas de servir y amar a la humanidad a nuestra disposición.

Actualmente, las áreas iluminadas de la conciencia humana se están expandiendo por todas partes. La forma de cooperar con esta expansión tan necesaria es mediante un servicio alegre. Cada uno puede contribuir a la liberación del alma humana 'y a su iluminadora demostración por medio de la meditación y el pensamiento reflexivo en días de Luna Llena.
La forma más efectiva de cooperar con las Fuerzas de la Luz para abrir el camino hacia un futuro mejor es, sobre todo, el uso y distribución crecientes de la Gran Invocación. La Invocación fue dada a la humanidad como instrumento de servicio y está ya efectuando cambios en la conciencia humana. Es una forma de servicio tan sencilla y obvia que su tremendo poder espiritual podría pasarse por alto.

10.6.14

DIA MUNDIAL DE LA INVOCACION . PLENILUNIO DE GEMINIS 13 de junio 2014



Please link with people everywhere on June 13rd,
World Invocation Day, and use the Great Invocation.
Together we can release a healing energy on Earth
for all people and all life forms.

THE GREAT INVOCATION

From the point of Light within the Mind of God.
Let light stream forth into human minds.
Let Light descend on Earth.

From the point of Love within the Heart of God.
Let love stream forth into human hearts.
May the Coming One return to Earth.

From the centre where the Will of God is known,
Let Purpose guide all little human wills.
The Purpose which the Masters know and serve.

From the centre which we call the human race.
Let the Plan of Love and Light work out.
And may it seal the door where evil dwells.

Let Light and Love and Power restore the Plan on Earth.


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Si nos unimos como humanidad toda, el 13 de junio,
Día Mundial de la Invocación, recitando La Gran Invocación,
podemos liberar una energía sanadora hacia la Tierra,
para toda la humanidad y todas las formas de vida.

LA GRAN INVOCACION

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios
Que afluya Luz a las mentes de los hombres;
Que la Luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones de los hombres;
Que Cristo retorne a la Tierra.

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres,
El propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder
Restablezcan el Plan en la Tierra.

4.6.14

PLENILUNIO DE GÉMINIS Festival de Buena Voluntad Mundial ó Festival del Cristo . 13 de junio 2014

"Reconozco mi otro yo y,
al menguar ese yo, crezco y brillo"


Cada año, en Luna Llena de Géminis, el amor de Dios, la esencia espiritual del fuego solar, alcanza su punto de expresión más elevado. Ello gracias al instrumento de la Jerarquía. La Jerarquía espiritual de la Tierra es el agregado de aquéllos de entre la humanidad que han triunfado sobre la materia, que han alcanzado la meta del dominio sobre sí mismos por el mismo camino que, actualmente, recorren otras personas. Han sufrido todas las experiencias, han sobrepasado cada dificultad y han triunfado. Aquí reside su derecho a servir, y la fuerza y realidad de su relación con tina humanidad que sigue todavía luchando. Ese gran grupo de almas ha sido siempre el custodio del principio de luz, de amor iluminado y siempre, a lo largo de los tiempos, centra su atención sobre la Humanidad cuando la influencia espiritual está en su punto más elevado. Se ha adentrado en la comprensión de la vida grupal planetaria, que incluye todas las etapas, desde ese diminuto sentido de la responsabilidad social del hombre o mujer que está dando los primeros pasos en el sendero de la madurez espiritual, hasta la inclusiva comprensión del mismo Cristo.

El Festival de la Luna Llena de Géminis, o Festival del Cristo, es el tercero de los tres principales Festivales espirituales. Luegode Pascua, o Festival del Cristo, en Aries, y Wesak, el Festival del Buda o de Iluminación, en Tauro. Este Festival de Géminis es, esencialmente, el Festival del Cristo como representante de la humanidad ante la presencia de Dios. Es el Festival de la humanidad en búsqueda de la unificación y de la comprensión de su propia divinidad. Debido a que el reino humano, como centro de distribución de energías, está tan directamente involucrado con su propia divinidad, se le conoce también como el Festival de la Buena Voluntad.
El Festival del Cristo es un Festival vivo del espíritu de la humanidad aspirando hacia Dios, buscando respuesta a la voluntad de Dios y dedicado a la expresión de las correctas relaciones humanas. Fijado anualmente en relación con la Luna Llena de Géminis, la luna queda fuera del camino recorrido por las poderosas energías que salen del sol, el centro cardíaco simbólico de este sistema solar. Durante dos mil años, en este Festival, el Cristo ha representado a la humanidad y se ha erigido ante la Jerarquía planetaria y ante los ojos de Shamballa como el "Dios hombre", "el mayor en la gran familia humana" sosteniendo una relación consciente con la divinidad, con la totalidad mayor. Cada año, en esta época, repite el último sermón del Buda ante la reunida Jerarquía. Este Festival, de profunda llamada invocativa y de una aspiración básica hacia la unidad humana y espiritual, representa el efecto en la conciencia humana del trabajo del Buda y del Cristo.
Las Fuerzas de Reconstrucción están especialmente activas durante el Festival de Géminis. Estas Fuerzas, relacionadas con el aspecto voluntad de la divinidad, son efectivas sobre todo respecto a las naciones. El empleo que se hace de estas energías impersonales depende de la cualidad y de la naturaleza de la nación receptora, de su grado de iluminación real y de su capacidad de amar. Ello reside tras la idea de la meditación grupal dentro de toda la ola de esta energía espiritual. Estas energías constructivas y sintetizadoras deberían tener el efecto de transformar la teoría de la unidad en una experiencia practica, de manera que la palabra "unidos" alcance su verdadera importancia y sentido para todas las naciones.

La voluntad de sintetizar y la voluntad al bien se están convirtiendo en influencias crecientemente efectivas, a través de la meditación en los Festivales principales. A medida que aumenta la comprensión de la importancia de estos Festivales, aumenta el trabajo de meditación en todo el mundo. La meditación planetaria, en Géminis, celebra la total victoria de la vida sobre la forma y del espíritu sobre la materia. Simbólicamente, este signo es el signo de los Gemelos: la luz de la personalidad y la luz del alma. Mediante la estimulación de la energía del amor y la sabiduría, la luz de la personalidad se oscurece gradualmente, mientras que la luz del alma se hace más fuerte y brillante, indicando eventualmente una victoria total de la humanidad sobre las formas a través de las cuales se expresa.


La idea de la dualidad, especialmente en los niveles mentales, queda resaltada cada año en Géminis. Ello sucede en dos etapas: el empleo de la mente concreta como mediadora en la personalidad, condicionando la vida de la personalidad, analizando y distinguiendo entre el ser y el no ser humano y enfatizando la conciencia de "yo y tu", así como la de la personalidad. En segundo lugar, la mente iluminada transmite los mensajes entre el alma y el cerebro, estableciendo una correcta relación entre el ser inferior y el ser superior, la personalidad y el alma. Un tercer aspecto se convierte en un factor en la vida, la mente abstracta, que relaciona alma y espíritu. La relación de personalidad y alma queda reemplazada por la relación dual de alma y espíritu. Es el revelador del aspecto vida.

La relación y síntesis de las dualidades produce tensión, acción y reacción, y esa condición de poderosa lucha y de dificultad tan característica de nuestra vida planetaria, pero que produce eventualmente el despertar de la humanidad a una plena conciencia planetaria. La meta de todo conflicto es la armonía y ello queda enfatizado durante el Festival del Cristo mediante una creciente percepción de la relación entre alma y personalidad, mente y espíritu, material yespiritual. La potencia de esta relación produce los cambios necesarios para la evolución de la conciencia Crística. Esta fuerza poderosa y evocadora está disponible durante la meditación, como resultado del alineamiento planetario y de la receptividad extra planetaria, y puede ser contactada y transmitida en cooperación con la Jerarquía espiritual.
Este Festival del Cristo de precipitación y distribución de energía se celebra también como Día Mundial de la Invocación, en que muchos usan la plegaria mundial la Gran Invocación constante y continuamente en numerosos idiomas y dialectos. Esto establece un campo de fuerza invocativo y magnético que dirige, literalmente, las energías de luz, amor y voluntad al bien, directamente a la conciencia de la humanidad, afectando a todos los corazones sensibles y a todas las mentes abiertas con efectos planetarios.

Esta invocación es el Mántram del mismo Cristo, el programa del Plan para la humanidad y una fórmula de dirigir energías al campo de la percepción humana. Es efectiva porque se emplea como una fórmula de energía por todo el planeta, a todos los niveles de conciencia, humana y jerárquica. Al emplearse, las tres energías básicas encarnadas en la Invocación fluyen y se funden con las Fuerzas de Reconstrucción y con las energías disponibles en este evento anual a través del Cristo. Influyendo sobre las actitudes de mente y corazón en el mundo entero, esta Invocación es una poderosa nota clave meditativa que inspira una acción amorosa, constructiva.
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